El recreo: ¿Es necesario en el siglo XXI?
Rachel Sindelar
2002
El recreo se refiere a los momentos del día apartados para que los estudiantes de la escuela primaria tomen un descanso de sus tareas de clase, juegan con los compañeros y participan en actividades independientes y no estructuradas. La programación y la duración del recreo varían, pero tradicionalmente las escuelas han apartado tiempo para el recreo en la mañana o en la tarde (y a veces en ambas) además de tiempo extra para el recreo durante el período del almuerzo. Una encuesta de superintendentes estatales de la educación llevada a cabo por la National Association of Elementary School Principals (Asociación Nacional de Directores de Escuelas Primarias, o NAESP) en 1989 halló que las escuelas en el 90% de los distritos escolares tenían al menos un período de recreo durante el día (Pellegrini, 1995).

En años recientes, muchas escuelas primarias han eliminado o han reducido significativamente los descansos para el recreo de los niños durante el día escolar [http://www.ipausa.org/recess.html]. Esta tendencia ha suscitado un debate sobre el mantenimiento o el rechazo del recreo como una parte normal del programa diario de la escuela primaria. Este reportaje identifica las cuestiones principales que rodean este debate, resume alguna de la literatura relacionada con el tema del recreo, y guía al lector a recursos adicionales sobre el recreo.

¿Cuáles son los motivos a favor de la reducción o eliminación del recreo en la escuela primaria?

La reducción de descansos para el recreo en las escuelas es una tendencia creciente en la educación primaria. Según indica un grupo de abogacía, "Casi el cuarenta por ciento de los 16.000 distritos escolares de la nación o ha modificado, ha quitado o está considerando quitar el recreo" (citado en NAECS/SDE, 2001, p. 1). "Distritos escolares en Atlanta, New York, Chicago, New Jersey, y Connecticut van optando por eliminar el recreo, aun hasta el punto de construir nuevas escuelas en sus distritos sin jardines de recreo" (Johnson, 1998, p. A1). Exigencias crecientes de subir las notas de exámenes y enseñar currículos más desafiadores se hallan entre los motivos mencionados por distritos escolares para eliminar el recreo. Algunas escuelas empiezan a implementar políticas de "no recreo" de acuerdo con la creencia que el recreo gasta tiempo que se emplearía mejor en actividades académicas (Johnson, 1998).

Además de la idea que la eliminación del recreo puede proveer tiempo adicional que los maestros pueden utilizar para mejorar el rendimiento académico de los estudiantes, algunas escuelas han eliminado el recreo por motivos de responsabilidad civil. Les preocupan las heridas y los pleitos legales que pueden resultar del juego al aire libre. Muchos administradores también se preocupan por el acceso de personas desconocidas a niños en las áreas de las escuelas y notan la escasez de maestros y voluntarios para vigilar el recreo (Svensen, 2000). Una conciencia creciente de la intimidación durante el recreo es otro factor causante que las escuelas consideran cuando disminuyen las oportunidades de los estudiantes de actividades no supervisadas (Svensen, 2000).

¿Cuáles son algunas de las teorías a favor de la programación del recreo como parte del día escolar?

El debate sobre la reducción de descansos para el recreo ha suscitado una discusión de las teorías utilizadas para apoyar la programación del recreo como parte del día escolar. Evans y Pellegrini (1997) sugieren que la literatura sobre el recreo puede clasificarse según tres teorías principales acerca de la necesidad de tiempo de descanso en la escuela: la Teoría de Energía Sobrante, la Teoría de Novedad, y la Hipótesis de la Madurez Cognitiva. Debería notarse que la investigación limitada que se trata del recreo no apoya definitivamente ninguna de estas teorías; no obstante, todas las tres incluyen la creencia que los niños vuelven del recreo más atentos y listos para enfocarse en las lecciones.

La Teoría de Energía Sobrante

Esta teoría sugiere que cuando los niños quedan sedentarios por espacios largos de tiempo se les aumenta la energía sobrante. La inquietud, la agitación, la concentración menguante y los comportamientos no enfocados en la tarea en general son indicios de que los niños necesitan un descanso. El recreo les ofrece a los niños una oportunidad de hacer ejercicio, satisfaciendo así su necesidad de "desahogarse." Según esta teoría, descrita por Evans y Pellegrini (1997), sólo después de soltar esta energía reprimida pueden los niños volver al salón de clase refrescados y listos para más trabajo. Aunque esta teoría goza de amplia aceptación, Smith y Hagan (1980), entre otros, sostienen que no hay ningún criterio independiente respecto a qué constituye la energía sobrante, y que la idea de un aumento de energía que se necesita soltar tiene poco sentido fisiológico. Evans y Pellegrini (1997) señalan que niños frecuentemente siguen jugando, aun después de estar agotados.

La Teoría de Novedad

Esta teoría propone que mientras las tareas de la clase llegan a interesarles menos, los niños llegan a estar menos atentos y necesitan un tiempo para jugar para introducir de nuevo la novedad (Evans y Pellegrini, 1997). Según esta teoría, los descansos para el recreo permiten a los niños la oportunidad de participar en actividades distintas de las lecciones académicas. Una vez que los niños vuelven a la clase, los estudiantes vuelven a percibir las tareas escolares como nuevas y originales.

La Hipótesis de la Madurez Cognitiva

Esta teoría sugiere que tanto niños como adultos aprenden más participando en tareas separadas por plazos de tiempo que en las concentradas en un solo plazo (Evans y Pellegrini, 1997). Según este modo de pensar, el recreo les ofrece a los estudiantes los descansos necesarios durante las lecciones para optimizar tanto su atención a actividades de la clase como su comportamiento relacionado al tiempo utilizado para realizarlas (Evans y Pellegrini, 1997; Pellegrini y Bjorklund, 1996).

¿Cuáles son los beneficios percibidos del recreo?

Observadores han señalado que el recreo podría ser el único momento en el día de un niño o una niña cuando tiene la oportunidad de hacer ejercicio, jugar juegos y relacionarse con los compañeros. Clements (2000) declara que por participar en estos tipos de actividades no estructuradas, los niños pueden desarrollar las habilidades sociales, emocionales, físicas y cognitivas que necesitan para tener éxito tanto en la escuela como en la sociedad.

Otros observadores sugieren que el aprendizaje se puede lograr en el jardín de recreo de una manera que no es posible en una clase estructurada. Un artículo de posición de la National Association for Sport and Physical Education (Asociación Nacional para el Deporte y la Educación Física) declara:

El recreo provee a niños un tiempo discrecional y oportunidades de participar en actividades físicas que les ayuda a desarrollar un cuerpo sano y el placer del movimiento. También permite a niños de primaria practicar habilidades de vida como la resolución de conflictos, la cooperación, el respeto por las reglas, turnarse, compartir, utilizar el lenguaje para comunicarse y la resolución de problemas en situaciones reales. Además, podría facilitar mayor atención y enfoque en el aprendizaje en el programa académico. (Council on Physical Education for Children [Consejo de la Educación Física para Niños], 2001)

Beneficios sociales

Tan temprano como el año 1901, teóricos educativos empezaron a hablar de los beneficios sociales del juego activo en el recreo como una preparación para la edad adulta y como beneficial para el desarrollo del niño (citado en Jambor, 1999). El jardín de recreo de la escuela era un lugar de práctica donde se fomentaban los juegos de competición, se permitía la experimentación con nuevas estrategias sociales, y se proveía un ambiente para el juego dramático (Jambor, 1999). Jambor sugiere que niños mejoran sus habilidades sociales durante el recreo al practicar las siguientes acciones:

  • Compartir con los compañeros
  • Cooperar
  • Comunicarse con maestros y niños
  • Resolver problemas
  • Respetar las reglas del jardín de recreo
  • Resolver los conflictos
  • La auto-disciplina

Beneficios emocionales

El recreo podría servir de aliviar el estrés por permitir que los niños se desahoguen de las tensiones que se les hayan aumentado durante el día y por reducir la ansiedad que puede resultar de las presiones académicas. Newman y sus colegas (1996) sugieren que mediante las actividades de juego, los niños pueden aprender métodos valiosos para manejar el estrés relacionado con la escuela y la familia. Por este motivo, han considerado el tiempo de juego como posiblemente terapéutico.

La interacción no estructurada con los compañeros también podría mejorar el amor propio de un niño por ofrecer oportunidades de que "los niños aprendan acerca de sus propias habilidades, perseverancia, auto-dirección, responsabilidad y auto-aceptación. Empiezan a entender cuáles comportamientos resultan en la aprobación o la desaprobación de sus compañeros" (NAECS/SDE, 2001, p. 3). Este entendimiento es esencial para el desarrollo temprano de amistades. El jardín de recreo escolar provee un lugar en que los niños pueden cultivar amistades y segar los beneficios de relaciones nuevas. Newman, Brody y Beauchamp (1996) observan que este tipo de interacción entre compañeros fomenta el desarrollo del carácter tanto por mejorar la habilidad del niño de tomar mejores decisiones morales como por aumentar su conciencia de la responsabilidad social individual.

Beneficios físicos

Los problemas infantiles de salud ocasionados por la inactividad o la actividad insuficiente representan un problema creciente en los Estados Unidos. "La tasa de obesidad infantil en los Estados Unidos ha subido dramáticamente en estas últimas décadas" (Moran, 1999). Algunos estudios sugieren que los niños pueden reducir significativamente los riesgos a la salud con un simple aumento en la cantidad de tiempo que pasan haciendo ejercicio. Muchas escuelas primarias ofrecen clases de educación física (PE según sus siglas en inglés) como parte de su currículo normal, pero algunos estudios muestran que las clases de PE no son suficientes (Council on Physical Education for Children [Concilio sobre la Educación Física para Niños], 2001). La oportunidad de participar en actividades adicionales, como el juego del recreo, podría ayudar a aliviar o evitar posibles problemas de salud y es muy importante al desarrollo muscular y la coordinación de un niño. Algunos estudios han mostrado que el juego no estructurado, específicamente el juego al aire libre, fomenta la actividad física de una manera única. Por lo tanto, los niños sacan provecho tanto del recreo como de la educación física, pero ninguno puede sustituir el otro.

Beneficios cognitivos

Durante el recreo, las actividades de niños son frecuentemente exploratorias. Este tipo de experiencia estimula el desarrollo cognitivo de un niño de varias maneras. La investigación que estudia los efectos del juego social en el aprendizaje revela que el comportamiento en el juego alienta la creatividad, fomenta las habilidades de resolver problemas y mejora el vocabulario de un niño. Este puede poner en práctica en las lecciones y tareas de la clase las habilidades que ha aprendido en el jardín de recreo. La investigación sugiere que tal vez haya una correlación (pero no necesariamente una relación de causa y efecto) entre participar con compañeros en actividades no estructuradas de juego y notas mayores en exámenes de inteligencia (Saltz, Dixon, y Johnson, 1977).

Beneficios para maestros

Rara vez se menciona en la literatura, pero los maestros también sacan provecho de los descansos para el recreo. Aunque podrían tardar los maestros unos minutos en tranquilizar a su clase después del recreo, muchos observadores creen que los estudiantes prestan más atención a las lecciones y se disminuye el comportamiento interruptor después del descanso para el recreo. Por eso, algunos maestros consideran que el recreo es un elemento importante en el manejo de la clase (Bogden y Vega-Matos, 2000). Además, el recreo frecuentemente constituye un descanso para los maestros de la constante supervisión de los estudiantes. "Les ofrece un tiempo en que pueden asistir a reuniones, conversar con padres y preparar materiales del currículo para lecciones subsiguientes [...] Conforme aumentan los tamaños de clases, conforme se expande el currículo que se espera que los maestros enseñen y se hace más responsables a los maestros del progreso de los estudiantes en sus clases, estos descansos llegan a ser más importantes porque ofrecen una oportunidad breve de sentarse y evaluar los eventos del día" (Evans y Pellegrini, 1997).

Conclusión

Jarrett y Maxwell (2000) señalan que pocos estudios de investigación se enfocan en la necesidad del recreo o en su valor. La mayoría de los estudios relacionados con el recreo se enfocan en el valor de un descanso durante el día. Muchos estudios de investigación apoyan el valor educativo y para el desarrollo de las actividades no estructuradas de juego con compañeros durante los grados de la primaria, pero queda un tema de debate si este tipo de experiencia necesita formar parte del día escolar. Los beneficios sociales, emocionales y físicos del recreo tal vez valen más que el poco de tiempo que el recreo quita de las lecciones, aunque también podría argumentarse que las oportunidades del juego no estructurado podrían obtenerse durante el tiempo fuera de la escuela con amigos del vecindario o con hermanos.

Referencias

Bogden, J. F., y Vega-Matos, C. A. (2000). Fit, healthy, and ready to learn: A school health policy guide. Part I: Physical activity, healthy eating, and tobacco-use prevention. Alexandria, VA: National Association of State Boards of Education.

Clements, R. L. (Ed.). (2000). Elementary school recess: Selected readings, games, and activities for teachers and parents. Lake Charles, LA: American Press.

Council on Physical Education for Children. (2001). Recess in elementary schools: A position paper from the National Association for Sport and Physical Education [En línea]. Disponible: http://www.aahperd.org/naspe/pdf_files/pos_papers/current_res.pdf.

Evans, John, y Pellegrini, Anthony. (1997). Surplus energy theory: An enduring but inadequate justification for school break-time. Educational Review, 49(3), 229-336. (Revista de ERIC No. EJ556417)

Jambor, Tom. (1999). Recess and social development [En línea]. Disponible: http://www.earlychildhood.com/Articles/index.cfm?FuseAction=Article&A=39.

Jarrett, Olga S., y Maxwell, Darlene M. (2000). What research says about the need for recess. En R. L. Clements (Ed.), Elementary school recess: Selected readings, games, and activities for teachers and parents. Lake Charles, LA: American Press.

Johnson, Dirk. (1998, April 7). Many schools putting an end to child's play. New York Times, pp. A1, A16.

Moran, Rebecca. (1999). Evaluation and treatment of childhood obesity. American Family Physician [En línea].

National Association of Early Childhood Specialists in State Departments of Education (NAECS/SDE). (2001). Recess and the importance of play: A position statement on young children and recess [En línea]. (Documento de ERIC No. ED463047)

Newman, Joan; Brody, Pamela J. y Beauchamp, Heather M. (1996). Teachers' attitudes and policies regarding play in elementary schools. Psychology in the Schools, 33(1), 61-69. (Revista de ERIC No. EJ531984)

Pellegrini, Anthony D. (1995). School recess and playground behavior. Albany: State University of New York. (Documento de ERIC No. ED379095)

Pellegrini, Anthony D. y Bjorklund, David F. (1996). The role of recess in children's cognitive performance. Educational Psychologist, 31, 181-187.

Ramsburg, Dawn. (1998). No-recess policies being implemented in U.S. school districts. Parent News [En línea], 4(7).

Saltz, E., Dixon, D. y Johnson, J. (1977). Training disadvantaged preschoolers on various fantasy activities: Effects on cognitive functioning and impulse control. Child Development, 48(20), 367-380. (Revista de ERIC No. EJ164702)

Smith, P., y Hagan, T. (1980). Effects of deprivation of exercise play in nursery school children, Animal Behaviour, 28, 922-928.

Recursos

  • Recess in Elementary School: What Does the Research Say?
    Olga S. Jarrett (2002)
    English | Spanish

En la versión en inglés de esta página, hay otros recursos relacionados (en inglés).