Conferencias de padres-educadores: Sugerencias para los padres
Ann-Marie Clark
EDO-PS-00-2
Febrero 2000

Comunicación entre padres-educadores

Si los niños están teniendo problemas en la escuela, es importante que los padres y maestros compartan la responsabilidad de crear una relación de trabajo que motive a los niños durante su aprendizaje y desarrollo. Los maestros pueden estimular la comunicación abierta informándoles a los padres cuándo están disponibles y cómo contactarlos; invitándolos a participar en las actividades de la clase y entendiendo las preocupaciones de los padres antes de la conferencia. Los padres pueden involucrarse desde un comienzo en el año escolar informándole al maestro cuándo y cómo pueden localizarlos y preguntando cómo pueden comenzar a participar en actividades de la clase y de la escuela.

La comunicación abierta y frecuente entre padres y maestros ayuda a asegurar que las inquietudes manifestadas durante las conferencias de padres-educadores no tomen a nadie por sorpresa. Es beneficioso para ambos el estar bien preparados antes de la reunión de modo que las emociones se reducen y todo se desenvuelve en un ambiente de confianza. Asegurar a los padres confidencialidad también ayuda a mantener la confianza. Podría ser de ayuda tanto para padres como para educadores tener conciencia de que para muchos padres una parte fundamental de su rol es el de ser los mayores defensores de sus hijos.

Las conferencias entre padres y educadores pueden convertirse en situaciones de comunicación entre diferentes culturas o de malas interpretaciones (Quiroz et al., 1999). Por ejemplo, si un maestro dice que el niño se destaca en algún tema, algunos padres latinos podrían interpretarlo como destacándose en el sentido de mostrarse—una característica considerada indeseable por los padres de una cultura con un punto de vista más colectivo. Hacer preguntas sobre clarificación de términos y especificación de la información puede ayudar a mejorar la comprensión entre padres y maestros.

Algunas escuelas conducen conferencias guiadas por estudiantes para darle a los niños la oportunidad de examinar críticamente su trabajo con sus padres. Sin embargo, para los estudiantes que experimentan dificultades, los padres podrían preferir solicitar una conferencia a solas con el maestro.

Afrontando problemas de aprendizaje

Cuando se discuten con el maestro problemas de aprendizaje del niño, los padres pueden intentar las siguientes estrategias:

Considerar el contexto. Solicite al maestro que sea específico en la definición del problema y el contexto en el cual el problema ocurre. Los niños que experimentan problemas de aprendizaje podrían hacerlo por diferentes razones. Ellos pueden estar experimentando frustraciones con los compañeros, con situaciones familiares o con temas o situaciones de aprendizaje específicos. Podría ser de utilidad para los maestros hablar sobre las debilidades y fortalezas del niño. Los padres pueden identificar junto con los maestros las situaciones específicas en las cuales ocurre la dificultad.

Identificar qué ayuda. Pregunte al maestro qué se ha hecho para ayudar al niño a superar el problema. Idealmente, el maestro ha intentado algunas estrategias para ayudar al niño a superar el problema de aprendizaje. Algunas veces pasos pequeños como cambiar al niño de lugar en la clase o acortar una tarea pueden hacer la diferencia. Frecuentemente es difícil para los niños dejarle saber al maestro que no entienden lo que se espera de ellos. Podría ser de ayuda que el maestro hable con el niño sobre su problema tanto como con el padre.

Hacer un plan. Pregunte al maestro qué puede hacer usted específicamente para ayudar al niño en la casa. Junto con el maestro, liste tres o cuatro acciones concretas que puede realizar diariamente. Podría ser tan simple como realizar un cambio en el horario de la tarde de tal forma que el niño tenga 15 o 20 minutos con el padre para leer o trabajar en la tarea de matemática juntos. Tener un horario fijo generalmente es beneficioso para el niño. Un niño pequeño podría beneficiarse mejor con dos períodos cortos de trabajo en vez de una sesión larga. Por ejemplo, podría ser más efectivo aprender a deletrear tres palabras nuevas por noche que estudiar 10 o 12 palabras la noche anterior al examen.

Programar una conferencia de seguimiento. Antes de dejar la conferencia, es buena idea ponerse de acuerdo con el maestro sobre qué se espera del niño, qué va a hacer el maestro para ayudarlo y qué va a hacer el padre. Algunas veces es de ayuda involucrar al niño en estas decisiones, de tal forma que él/ella pueda ver que el maestro y los padres están trabajando en conjunto para resolver el problema. Si es necesario se puede planear una conferencia de seguimiento para revisar la efectividad del plan. Programar otra reunión después de 3 o 4 semanas le muestra al niño que tanto sus padres como maestros están muy interesados en tomar medidas efectivas para ayudarlo a ser exitoso en el aprendizaje. Esta estrategia puede servir para motivar al niño que ha perdido la motivación debido a experiencias repetidas de fallas durante el comienzo del año escolar.

Afrontando problemas de comportamiento

Cuando se afrontan problemas de comportamiento de los niños, los padres pueden intentar las siguientes estrategias:

Especificar el comportamiento. Solicite al maestro que sea específico acerca del tipo de mal comportamiento de su niño. Un comportamiento agresivo podría ser una manera del niño de obtener algo del compañero en vez de una manera de dañar intencionalmente a otra persona. La falta de habilidad para seguir reglas puede ser el resultado de un problema de audición o lenguaje en vez de ser una evidencia de desafío hacia el maestro. Ayuda el considerar varias posibilidades cuando se pone en evidencia el comportamiento en cuestión.

Examine el contexto. Solicite al maestro ayuda para determinar cuándo, dónde y por qué ocurre el mal comportamiento. Trate de identificar junto con el maestro cualquier evento que pueda haber contribuido con un incidente o una mala conducta específicos. Trate de tener en cuenta cualquier cosa que pueda contribuir a la situación: la influencia de los compañeros, la hora del día, problemas familiares, enfermedad o fatiga o cambios en el horario o actividades fuera de la escuela. Los niños son más propensos a tener malas conductas cuando están cansados o irritables.

Examine las expectativas del maestro. Solicite al maestro que sea tan específico como sea posible sobre lo que el niño hace que es diferente a lo que el maestro espera que haga en una situación particular. Algunas veces, si el maestro asume que el niño es agresivo intencionalmente, las expectativas del maestro sobre actos agresivos pueden convertirse en parte del problema y pueden llevar a un "ciclo repetitivo" (Katz, 1995) en el cual los niños cumplen las expectativas establecidas para ellos. Trate de determinar junto con el maestro si el niño es capaz de alcanzar las expectativas positivas del maestro.

Haga un plan. Pregunte al maestro qué pueden hacer tanto el maestro como el niño para ayudar a resolver el problema. Podría ser de ayuda que el maestro llame al padre si la situación se repite, con el fin de discutir posibles soluciones. Los padres y maestros pueden buscar juntos soluciones alternativas a corto plazo. Frecuentemente, los niños más pequeños pueden no entender lo que se espera de ellos en situaciones específicas y podrían necesitar explicaciones adicionales y estimulación para cumplir las expectativas del maestro. Cuando estos niños entienden los procedimientos a seguir para cumplir una tarea pueden ser más capaces de actuar sin guía. El saber qué esperar y qué se espera de ellos aumenta la habilidad de los niños de controlar su propia conducta.

Planee una conferencia de seguimiento. Los niños estarán más motivados a preocuparse por su comportamiento si ellos creen que a sus padres les interesa cómo se comportan. Cuando un padre muestra suficiente preocupación estableciendo un plan de acción y reuniéndose de nuevo con el maestro para evaluar su efectividad, el padre está enviando un mensaje fuerte al niño sobre el comportamiento que se espera de él o ella en la escuela. Algunas veces es beneficioso involucrar al niño también en la conferencia de seguimiento, de tal forma que el niño pueda hacer sugerencias. El saber que los padres y maestros se interesan suficientemente como para reunirse varias veces y discutir el problema podría ser mayor motivación que cualquier premio que se le ofrezca al niño. (Kohn, 1993).

Cuando no hay preocupaciones: Preguntas que los padres pueden hacer a los maestros

En algunos casos, las conferencias entre padres-educadores podrían no ser muy informativas, especialmente si el maestro reporta que el niño no tiene problemas. Algunos padres pueden escuchar repetidamente que "ellos no tienen nada de que preocuparse". Mientras que esto puede sonar tranquilizante, estos padres podrían irse sin la información necesaria para ayudar a sus hijos a continuar progresando en la escuela. Cuando los padres anticipan este resultado de la conferencia, ellos podrían querer estar preparados a realizar algunas de las siguientes preguntas:

1. Qué hace mi niño que lo sorprende a usted? Frecuentemente esta pregunta puede revelarle a los padres las expectativas del maestro. Algunas veces el niño se comportará diferente en la escuela que en la casa, entonces los padres también se sorprenderán.

2. Qué cosas mi hijo se rehusa a hacer? Esta pregunta puede revelar a los padres más acerca de las cosas que le interesan o que no le interesan a sus hijos, que ordinariamente no sabrían. La pregunta puede motivar al maestro a hablar sobre las preferencias académicas y sociales del niño.

3. Qué objetivo le gustaría que mi hijo lograra? Esta pregunta puede servir como trampolín para que los padres y maestros desarrollen un plan para trabajar juntos y ayudar al niño a alcanzar un resultado específico. El niño que se comporta bien y obtiene buenos resultados también puede beneficiarse estableciendo metas en áreas que necesitan mejorar o en las cuales podría superarse.

4. Qué puedo hacer en casa para reforzar las actividades que se realizan en la escuela? Esta pregunta es siempre apreciada. Los maestros pueden tener sugerencias para los padres pero pueden temer ofrecer un consejo no solicitado. Esta pregunta ayuda a crear un ambiente de equipo.

Conclusiones

Conferencias efectivas entre padres-educadores se dan en una atmósfera de confianza, donde se asegura confidencialidad y los padres y maestros se tratan con respeto. Cuando los niños tienen problemas de aprendizaje o comportamiento, puede ser de ayuda examinar el contexto en el cual éstos ocurren y luego formular un plan de acción. Algunas veces es de ayuda incluir al niño en el establecimiento de metas y en la revisión de la efectividad de los planes. Los niños están más motivados a ser exitosos en la escuela si ven a los padres y maestros trabajando juntos en forma cooperativa.

Para mayor información

Doner, K. (1996). My teacher hates me. Working Mother, 19(9), 46-48.

Katz, L. G. (1995). Talks with teachers of young children: A collection. Norwood, NJ: Ablex. ED 380 232.

Katz, L. G. (1996). Building resilience: Helping your child cope with frustrations at school. Instructor, 106(3), 95-96.

Kohn, A. (1993). Punished by rewards: The trouble with gold stars, incentive plans, A’s, praise, and other bribes. Boston, MA: Houghton Mifflin.

Nielsen, L. E., & Finkelstein, J. M. (1993). A new approach to parent conferences. Teaching Pre K-8, 24(1), 90-92. EJ 469 327.

Quiroz, B., Greenfield, P., & Altchech, M. (1999). Bridging cultures with a parent-teacher conference. Educational Leadership, 56(7), 68-70.

Willis, S. (1995). When parents object to classroom practice. Education Update, 37(1), 1-8.