La experiencia de David la han repetido una vez tras otra muchos niños en todo el país. Los educadores han estado de acuerdo en recomendar que a los niños que nacieron durante los meses del verano se les de un año para madurar, para evitar las desventajas académicas al ser de los más jovenes de la clase. Términos como "envejeciendo en el jardin" han sido inventados para describir las prácticas y efectos en los niños que repiten el jardín pre-escolar (Bracey, 1989; Suro, 1992).
Estudios de pequeña escala en áreas geográficas limitadas sugieren que al 9% al 64% de la población elegible para entrar al jardín pre-escolar, demora su entrada (Meisels, 1992). Sin embargo, datos recolectados por una encuesta de gran escala realizada por "National Household Education" (National Center for Education Statistics [NCES], 1997) indicaron que el 9% de los niños en primer y segundo grado les ha tocado repetir el jardín pre-escolar. Los padres entrevistados dicen que los niños que han demorado la entrada al jardín pre-escolar por un año son más propensos a ser varones (64%), blancos (73%), y haber nacido entre julio y diciembre (70%). Comparado con los niños que nacieron durante los primeros cuatro meses del año, los niños que nacieron durante el verano fueron dos veces más propensos a demorar la entrada al jardín pre-escolar por un año después de haber sido elegidos.
Un número considerable de padres y educadores piensan que los niños que nacen durante los meses del verano ganarían ventajas académicas si demoraran la entrada al jardín pre-escolar por un año. Es acaso una desventaja estar entre más jovenes, en cambio de estar entre los mayores, en una clase de jardín pre-escolar?
July 1999
Qué revela la investigación?
Una revisión de la literatura apropiada revela que pocos estudios se han llevado a cabo para determinar si los niños que cumplen años durante el verano tienen mejor rendimiento académico cuando posponen la entrada al jardín pre-escolar por un año. También existen conflictos debido a que algunas investigaciones que frecuentemente apoyan el demorar la entrada al jardín pre-escolar tienen argumentos pobres, ya sea porque se han enfocado en niños con discapacidades de aprendizaje o en niños que han entrado prematuramente, porque se han tomado como base reportes subjetivos de padres o profesores, o porque no han analizado específicamente a los niños que nacieron durante los meses del verano.
La investigación referida es vaga y un poco contradictoria. En general, los estudios indican que los niños más jovenes de la clase podrían tener puntajes ligeramente por debajo de los niños mayores de la clase, pero la diferencia tiende a ser pequeña y podría ser transitoria (Morrison, Griffith, & Alberts, 1997; Cameron & Wilson, 1990; Kinard & Reinherz, 1986; Smith & Shepard, 1987; NCES, 1997).
El esparcimiento de las evidencias, relacionadas específicamente a niños que nacieron en el verano, incitó a realizar una investigación comparando el logro académico de dos grupos de niños nacidos en junio, julio, agosto, o septiembre: aquellos que entraron al jardín pre-escolar justo después de los 5 y aquellos que esperaron un año y entraron al jardín pre-escolar a los 6 años (Crosser, 1991). Cada niño que demoró la entrada fue comparado con un niño, con inteligencia similar, que no demoró la entrada. Los niños fueron comparados con niños, y las niñas con niñas.
Todos los niños tomaron exámenes de rendimiento universales durante quinto y sexto grados. Los puntajes de los exámenes fueron utilizados para comparar el logro de los niños que nacieron en el verano y que repitieron el jardín pre-escolar aquellos que nacieron durante el verano y entraron a la escuela a tiempo.
Los resultados del estudio indicaron que, dado niveles similares de inteligencia, los niños con fechas de cumpleaños en el verano tienden a tener ventaja académica si posponen la entrada al jardín pre-escolar por un año. Esa ventaja fue mayor en el área de lectura. Los puntajes de lectura para mujeres y los puntajes de matemáticas para ambos, no muestran diferencias estadísticas importantes.
Los resultados de tales estudios en pequeña escala necesitan ser reproducidos antes de que los educadores puedan dar recomendaciones sobre la edad óptima de entrada al jardín pre-escolar. No existe una evidencia clara de que al demorar la entrada al jardín pre-escolar los niños más jovenes van a tener, mágicamente, ventaja académica. Debido a que hay poca evidencia sobre la edad de entrada, y porque alguna de esa evidencia está en conflicto, no parece haber una base académica fuerte para demorar la entrada al jardín pre-escolar de los niños nacidos durante el verano.
Un médico responsable no recomendará ningún tratamiento que no haya sido científicamente evaluado y re-evaluado para comprobar su efectividad. Tendrá que conocer los síntomas específicos para los cuales el tratamiento fué efectivo. Tendrá que saber el porcentaje de casos exitosos y los posibles efectos secundarios e interacciones antes de prescribir un tratamiento.
Educadores responsables también tienen la necesidad de conocer los hechos antes de recomendar un tratamiento para un niño cuyos síntomas son únicamente haber nacido en Julio y ser varones. No obstante, la realidad es que tanto profesores como padres están aceptando la idea de demorar la entrada a la escuela para los niños que nacieron durante el verano.
Cómo la espera afecta la experiencia en jardín pre-escolar?
Ha sido reportado que padres afluentes tienden a hacer esperar a sus hijos nacidos durante el verano, más frecuentemente que los padres de bajo nivel socio-económico (Meisels, 1992). Si ese es el caso, entonces los niños que podrían estar corriendo un riesgo académico debido a factores asociados con la pobreza además son comparados con niños más adelantados, 12 o 15 meses mayores. Deberíamos esperar que los niños con desventaja económica fueran desplazados en su desempeño por los compañeros de clase que son cronológica y mentalmente mayores.
En la vida real de una clase de jardín pre-escolar, el niño más joven puede parecer el más inmaduro y que no está listo para abordar tareas que sus compañeros mayores de clase encuentran desafiantes e intrigantes. Mientras el programa de estudios y las expectativas académicas aumentan para suplir las necesidades de niños de seis años, existe el peligro de que el programa de jardín pre-escolar sea inapropiado para el desarrollo de los niños más pequeños a quienes debe servir.
Tomaron los padres de David la decisión correcta?
David tiene 15 años ahora. Cuando tenía 13, él sobrepasaba a sus compañeros de clase mientras caminaba por los corredores. Los escritorios de la escuela simplemente no se ajustaban a su cuerpo de 6'3'', y muchos de sus profesores asumían que había sido retenido, ya que era mayor los otros estudiantes. Cuando le preguntaban en que grado estaba, David siempre tenía que explicar que empezó el jardín pre-escolar tarde.
Pero David es querido por estudiantes y profesores. El comenzó la pubertad y el análisis operacional formal de ideas más rápido que sus compañeros, ganando su admiración. Académicamente, David está en el promedio y sobre el promedio con un esfuerzo mínimo.
Tomaron los padres de David la decisión correcta al demorar su entrada al jardín pre-escolar? Ellos no saben. Ellos probablemente nunca lo sabrán, pero David piensa que él sabe la respuesta.
Conclusión
El logro académico es solamente una parte del acertijo de la edad de entrada a la escuela. El desarrollo físico, social, y emocional son también piezas claves. Pareciera necesitarse seguir el camino de la sabiduría para considerar todos los aspectos del niño cuando se va a tomar la decisión de entrada a la escuela. Las respuestas no son simples. Y se complican más ya que cada niño es diferente biológica y emocionalmente. Cada niño trae consigo sus propias características especiales mientras vive y trabaja a través de sus experiencias únicas de vida.
El consejo de educadores puede traer eventos que cambien el mundo de nuestros pequeños. Recomendaciones a ciegas sobre retener un grupo de niños, solamente sirve para cambiar quien formará parte del grupo de los más jóvenes. Como educadores, debemos resistir la tentación de seguir el consejo infundado de quienes recomiendan prácticas uniformes que excluirían cualquier grupo de niños de nuestras escuelas. Los educadores deben considerar al niño individualmente mientras continuamos construyendo una base de conocimiento más sólida sobre decisiones relacionadas con la edad de entrada a la escuela.
Traducción: Adriana Mendez
Para más información
Bracey, G. W. (1989). Age and achievement. Phi Delta Kappan, 70(9), 732.
Cameron, M. B., & Wilson, B. J. (1990). The effects of chronological age, gender, and delay of entry on academic achievement and retention: Implications for academic red-shirting. Psychology in the Schools, 27(3), 260-263. EJ 419 713.
Crosser, S. (1991). Summer birth date children: Kindergarten entrance age and academic achievement. Journal of Educational Research, 84(3), 140-146. EJ 426-449.
Kinard, E. M., & Reinherz, H. (1986). Birthdate effects on school performance and adjustment: A longitudinal study. Journal of Educational Research, 79(6), 366-372. EJ 338 335.
Meisels, S. J. (1992). Doing harm by doing good: Iatrogenic effects of early childhood enrollment and promotion policies. Early Childhood Research Quarterly, 7(2), 155-175. EJ 450 523.
Morrison, F. J., Griffith, E. M., & Alberts, D. M. (1997). Nature-nurture in the classroom: Entrance age, school readiness, and learning in children. Developmental Psychology, 33(2), 254-262. EJ 543 395.
National Center for Education Statistics (NCES). (1997). The elementary school performance and adjustment of children who enter kindergarten late or repeat kindergarten: Findings from national surveys (NCES Publication No. NCES 98-097). Washington, DC: U.S. Department of Education.
Smith, M. L., & Shepard, L. A. (1987). What doesnt work: Explaining policies of retention in the early grades. Phi Delta Kappan, 69(2), 129-134. EJ 359 345.
Suro, R. (1992, January 5). Holding back to get ahead. The New York Times, pp. 4A 30-32.

